lunes, 27 de febrero de 2017

Fe y Razón

La materia que vamos a tratar en esta primera entrada no puede ser otra que la cuestión subyacente a la cita de San Agustín de Hipona que da nombre a nuestro blog: Credo ut intelligam es decir creo para entender.

Propongo que partamos desde esta frase de San Agustín para tratar entender como se concebía la relación entre fe y razón a principios de la edad media. Es indudable que en los principios del cristianismo debido a la alta tasa de analfabetización el fideísmo era bastante abundante, lo que justifica que por ejemplo el mismo San Agustín en su juventud considerara al cristianismo como una religión de incultos. Pero al igual que en la sociedad en el cristianismo también habían sabios que se planteaban las cuestiones mas complejas de la fe.

Debido a esto es obvio que si quieres intentar utilizar la razón en materias de fe lo primero debe ser establecer una relación entre la propia fe y la razón para así poder justificar tus razonamientos sin tener que apartarte de la fe. Aquí es donde cobran importancia las figuras de los primeros padres de la iglesia de los cuales podemos coger a San Agustín como representante.


Como es lógico lo primeros es aclarar lo que se entiende por fe y razón. La fe es aquello revelado por Dios al ser humano sin necesidad de que este último lo comprenda completamente. Por el otro lado la razón son las construcciones lógicas por las cuales intentamos explicar lo que nos rodea. Los teólogos medievales entendieron que la fe tiene prioridad sobre la razón. La fe es infalible por su categoría de revelada pero esta relacionada con la razón ya que esta permite la correcta comprensión e interpretación de la fe y además la razón cimienta la fe construyendo argumentos para su defensa. Por el otro lado la razón usa a la fe como garantía de certeza (ya que si un razonamiento termina llegando a lo mismo que la fe sera correcto) y como guía.

Aunque de esta definición se podría entender que la razón es eclipsada por la fe si vamos a casos concretos como el de San Agustín podemos ver como el combina armónicamente ambas llegando hasta resumir su revelación con la frase Tolle, lege (toma y lee). 

Aunque también hubo sabios que trataron de demostrar la fe por medio de saberes técnico o ciencias teóricas esta sería la perspectiva que terminaría por imponerse hasta la llegada de San Tomás de Aquino el cual propondría unas ideas que sin romper con lo anteriormente establecido aumentarían el papel de la razón en la fe por medio de conceptos como los de las vías. Y a día de hoy aunque la sociedad es profundamente racionalista y a veces llega a rechazar tanto al cristianismo como a otras religiones por considerarlas irracionales se debe tener en cuenta que gracias al esfuerzo de muchos sabios no hay absolutamente ningún motivo para considerar incompatibles fe y razón y se puede ver constatado en que muchas figuras importantes en los campos de las ciencias son orgullosos cristianos.


Representación de la revelación de San Agustín: Tolle, Lege

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